Seguro que has vivido, en alguna ocasión, este momento: estás viendo la televisión tranquilamente y, de pronto, aparece en pantalla el temido anuncio de unos grandes almacenes donde avisan, con alegría y alborozo, que se acerca la “Vuelta al Cole “. Y lo anuncian como un acontecimiento digno de ser celebrado y que supone (o debería suponer) la felicidad en mayúsculas. Y lo primero que nos pasa a muchos por la cabeza es: ¡Horror! Se acaban las vacaciones!!!

La vuelta a la rutina

Cuando eres niño, iniciar un nuevo curso es sinónimo de vivir emociones positivas: la emoción de estrenar estuche, elegir mochila, nuevo uniforme, nuevas deportivas y, sobretodo, la emoción de reencontrarse con los compañeros de clase que hace tres meses que no ves. Pero en  la edad adulta  esa “vuelta al cole”, es decir, volver a nuestro puesto de trabajo después de vacaciones, deja de ser una experiencia positiva para convertirse en un evento, cuanto menos, y en muchos casos ,angustiante.

Mucho se ha escrito y se ha hablado acerca de eso que los expertos llaman el SÍNDROME POSTVACACIONAL, que no es otra cosa que “lo que nos cuesta a los seres humanos adaptarnos a los cambios“, pues desconectar de nuestra rutina y volver a conectar con ella no es algo tan sencillo como apretar un botón de ON y OFF.

Muchos de nosotros pasamos aproximadamente once meses de nuestras vidas hiperconectados a nuestros trabajos: turnos, reuniones, informes, urgencias, pedidos, respuestas, proyectos, planificación…Nuestro cerebro funciona a un alto rendimiento para dar lo mejor de nosotros en el trabajo, pero, de pronto, llegan las vacaciones y de un día para otro, lo desenchufamos, pero ¿alguien ha pensado alguna vez lo que en ocasiones cuesta desconectar de tu trabajo cuando empiezas vacaciones? Que levante la mano quién no siga despertándose, sin ninguna alarma, a la misma hora que lo hace cada día laborable; quién no siga pensando en aquel informe, en aquel cliente, en aquel evento o proyecto… ¿lo harán bien sin mí? Estos pensamientos (incluso echar de menos el momento café) suelen ocupar nuestros primeros días de descanso y, si todo va bien, poco a poco, conseguimos desconectar de nuestra rutina y dejar a un lado, temporalmente, nuestras obligaciones laborales.

joven trabajando con cascos delante de un portátil
costado de una mujer durmiendo en una cama

Necesitamos de un tiempo de adaptación, de acomodarnos a las nuevas circunstancias, si bien, si estas son agradables y nos hacen sentir bien, no será un tiempo demasiado prolongado, en cuestión de un par de días  o tres podremos decir que estamos perfectamente habituados a estar de vacaciones.

Y las vacaciones nos aportan nuevas experiencias, cambio de espacio, de horarios, de compañía. Es decir, todo aquello opuesto a nuestra rutina. Es nuestro oasis de libertad y desconexión.

Pero todo llega a su final y debemos “volver al cole” como nos anuncian en TV. Debemos reencontrarnos con nuestras responsabilidades, con nuestro entorno laboral (bueno o malo), con el entorno en el que pasamos más horas a lo largo del día, con el momento de explicar que hemos hecho, que hemos visitado durante el verano, y lo bien que nos lo hemos pasado.

Y aquí es donde, antes de sentirnos tristes y desganados ante la vuelta a nuestra rutina, hemos de plantearnos que, para volver con una actitud positiva, vamos a necesitar un período de adaptación. Nuestro cuerpo deberá adaptarse a nuevos horarios y ritmos, y nuestra mente deberá volver a poner el foco en todas nuestras responsabilidades. Y esto no es  sencillo. Hace falta trabajar esa adaptación, establecer unos días de transición para llegar mejor a nuestro puesto de trabajo.

Así, para que la vuelta al trabajo nos resulte más fácil y llevadera deberíamos tener en cuenta una serie de consejos fáciles de poner en práctica y que tienen que ver con desarrollar y potenciar nuestra capacidad de adaptación.

Consejos para facilitar la vuelta al trabajo

  • Programa y planifica la vuelta al trabajo. En la medida que sea posible, no te reincorpores directamente de un día de descanso en la playa o recién llegado de un viaje. Adáptate primero a tu día a día en tu entorno habitual para que los cambios que supone la incorporación a tu puesto de trabajo sean lo más llevaderos y menos bruscos posibles.

  • Cada vez más trabajadores optan por reincorporarse, después de un periodo de vacaciones, a mitad de semana (un jueves, por ejemplo). De esa forma, no has de trabajar la semana completa y podrás descansar pasados pocos días.

  • Organiza bien la vuelta, de manera que no pretendas resolver todo lo atrasado durante tu ausencia en un solo día. Planifica bien el ponerte al día. Tomar conciencia del trabajo atrasado es lo que genera mayor índice de malestar y estrés laboral.

  • Socializa con tus compañeros. Explicar y hablar sobre tus vacaciones es una manera de cambiar a una rutina diferente. Se generan emociones placenteras cuando se reviven momentos agradables vividos durante tus vacaciones.

  • Puede ser un buen momento para plantearse cambios. La vuelta al trabajo después de un periodo vacacional genera que nos planteemos objetivos y dinámicas diferentes que pueden resultar suficientemente alentadoras para un cambio en positivo.

¿Qué es realmente el Síndrome Vacacional?

persona cubierta de post-it

En ocasiones podemos llegar a confundir el Síndrome Post Vacacional con un malestar relacionado con el puesto de trabajo, con la vivencia que tenemos de nuestras relaciones laborales, con lo que realmente nos motiva en el trabajo. Todo ello indica dificultades que no son meramente adaptativas al momento y situación, sino que reflejan una problemática muy diferente y nos debería llevar a plantearnos maneras diferentes de resolverlo.

Por tanto, el Síndrome Postvacacional no es otra cosa que un periodo de adaptación a unas circunstancias y situaciones que, posiblemente, no sean vividas de forma agradable, que no nos gusten demasiado, pero no por ello hemos de minusvalorar la capacidad de adaptación que tenemos. No por ello hemos de pensar que estamos delante de un problema de salud mental donde aparecen síntomas tales como la ansiedad, la depresión y la desmotivación que dificultan nuestra capacidad de adaptación y nos generan un grado de padecimiento y sufrimiento emocional.

Finalmente, sería óptimo plantearse el retorno al trabajo después de vacaciones como una nueva oportunidad de promover cambios, de generar dinámicas diferentes y, sobre todo, de aceptar aquello que tenemos o plantearnos un cambio laboral que nos aporte mayor satisfacción personal.

persona cubierta de post-it